La higiene bucal se aplica a través de muchos procedimientos sencillos y fáciles de gestionar, tales como: Cepillarse después de cada comida; utilizar hilo dental y cepillo interdental; mantener una alimentación equilibrada; no consumir cafeína y bebidas alcohólicas; utilizar enjuague bucal que ayuda a controlar y evitar el mal aliento; visitar al odontólogo por lo menos una vez al año.
Si no cumples con las sugerencias anteriores para mantener una boca sana, podrías padecer patologías relacionadas a la falta de higiene. Uno de ellos es el dolor en las piezas dentales, siendo la dificultad principal de la mayoría de las personas con mala higiene bucal, también puedes crear caries, gingivitis, periodontitis, abscesos periapicales, la rotura o el aflojamiento de muelas o dientes, infecciones que pueden diseminarse, etc.

Los trastornos potencialmente mortales y que requieren tratamiento inmediato, son la trombosis del seno cavernoso y la angina de Ludwig.
Otras enfermedades por mala higiene bucal y que pueden estar relacionadas con las enfermedades del resto del cuerpo tenemos:
Enfermedades cardiovasculares, problemas digestivos, cáncer y alzheimer. Por ello es de suma importancia gozar de la buena higiene bucodental.
Las personas de edad avanzada tienden a crear caries en las superficies de la raíz, debido al deterioro de las encías y sequedad de boca.
Para el tratamiento del dolor de muelas suelen ser los siguientes: Analgésicos para disminuir el dolor momentáneamente mientras se va al odontólogo y los antibióticos que se utilizan en trastornos como abscesos, pericoronitis o celulitis. En los pocos casos de trombosis del seno cavernoso o angina de Ludwig requieren hospitalización inmediata.
Protege tus dientes con una rutina de higienización segura y continuada.





